Vivos y muertos están de fiesta

Celebrado desde hace aproximadamente más de 3 mil años, en la huasteca la fiesta de los muertos se llama Xantolo. Ésta es una palabra usada por los locales que tiene como origen el término latino de santo o sanctorum, como “los padrecitos” le llamaban a esta celebración antigua que, actualmente, es la máxima festividad aun sobre la Navidad (principalmente entre las comunidades indígenas).

El Xantolo es una de las celebraciones más importantes de la zona. Su organización representa la conjunción de todo el conglomerado “de lo huasteco”, la sagrada reunión entre los vivos y los antepasados; y la oportunidad de “hacer un alto en el camino” para que los que murieron tengan su chance para alcanzarlos.

En los pueblos de esta zona se acostumbra a ir a los panteones a montar altares junto a las tumbas de los familiares. Ahí se coloca un gran arco de flores de cempasúchil y olotillo sobre una mesa rectangular, en cuyas esquinas se ensamblan varas de madera que representan las cuatro etapas de la vida de una persona (infancia, adolescencia, adultez y vejez). Éstas, a su vez, se tuercen para formar dos arcos cruzados que simbolizan el paso por los siete ríos donde se purifican las almas.

Encima de la mesa se depositan ramas de estribillo y limonaria, además de flores y frutas entrelazadas con izote en forma de rosario, que tienen como fin orientar a los muertos en su regreso a la vida.

La Fiesta de Xantolo es, además de un culto a la muerte, un culto a la vida, ya que de acuerdo a las creencias de los huastecos, el pasaje a la muerte es la conexión de la vida en la tierra con la vida en el inframundo: un sitio en el cual es posible encontrar lo que en la vida anterior no fue posible obtener.

Durante estos días las calles se llenan de fiesta y colores, adornadas con flores de cempasúchil, compartiendo chocolate o café, servilletas y manteles bordados adornan las mesas de las casas. La música acompaña cada rincón durante el Xantolo, las bandas de las comunidades hacen sonar el violín y la jarana para bailar al ritmo del son huasteco, los huapangos, las cuadrillas (hombres se colocan máscaras de mujer) y por supuesto la Danza de los Huehes o la Danza de los Viejitos es un baile que no puede faltar.

El 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, se hace una velación con rezos y alabanzas y se inciensan las imágenes y el altar, continuando la convivencia toda la noche. Los teenek (comunidades indígenas de la región) acompañan con algunas piezas que se tocan para la Danza de la Malinche.

Es para los difuntos adultos, por lo que se encienden velas grandes desde temprano y guiarlos por buen camino. Los tamales hacen presencia en este día, así como el chocolate y pan de muerto, que normalmente se comparten con otras familias, para celebrar así a todas las almas que han regresado a convivir con sus parientes.

El 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, en éste día la celebración alcanza su máximo esplendor. En las comunidades de los teenek y nahuas, se acostumbra llevar las ofrendas a los panteones, adornando las tumbas con flores. Al medio día comienzan a repicar las campanas de las iglesias y la pirotecnia se hacen presente en las calles de las comunidades.

Existe la creencia de que las ánimas de los difuntos permanecen todo el mes de noviembre entre los deudos, por ello el día último se renueva toda la ofrenda y se adorna el Pulich (o altar) con frutas y flores para despedir “a los que ya no están”.

Cada municipio tiene sus propias actividades en la establecida Ruta Xantolo integrada por Aquismón, Axtla de Terrazas, Ciudad Valles, Huehuetlán, San Martín Chalchicuautla, San Vicente Tancuayalab, Tancanhuitz, Tanlajás, Tanquián, Tamazunchale, Tampacán, Tampamolón, Tamuín, y Xilitla.

La manera tan vivaz de celebrar a los muertos en la Huasteca es lo que hace del Xantolo una fiesta única y especial, muestra cómo las tradiciones son parte fundamental de una sociedad, representan valores como la unión, participación, hospitalidad, solidaridad, refuerzan la identidad y, sobre todo, que se puede salir de la vida cotidiana y abrir las puertas a lo místico y a aquello que no podemos comprender por completo.

Xantolo es aquello que da identidad, que da sentido de unión, de la participación, de la hospitalidad, del ritual y el ceremonial, de las danzas, de la música, de la gastronomía, del creer en lo que va más allá de lo cotidiano y del vivir. En esta fecha aparece el verdadero sentido de existencia.

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