El quexquémitl: una de las prendas más antiguas de la cultura Teenek

Los teenek son una etnia de origen maya y de las nahuas, que habitaron parte del territorio potosino durante la época prehispánica.

A pesar de los años, aún es posible ver algunas de las tradiciones de ésta cultura.

Su vestimenta es un ejemplo claro, sobre todo el que portan las mujeres, lleno de colores brillantes y miles de significados.

El Dhayemlaab o quexquémitl (en lengua náhuatl), es una de las prendas más antiguas de la indumentaria usada por las oriundas de la Huasteca y que aún sigue vigente en San Luis Potosí.

La prenda se porta en las fiestas más importantes de la huasteca como son las fiestas patronales.

El colorido quexquémitl está elaborado artesanalmente por cada mujer que lo porta.

La prenda destinada a cubrir el torso, posee colores vibrantes que simbolizan la cosmovisión de las indígenas tének y nahuas.

Las mujeres plasman su visión del mundo a través de diversas figuras de animales, plantas y estrellas que representan los cuatro puntos cardinales.

Además, los colores también son representativos: el rojo se usa como protección contra la envidia, el rosa representa el amor, el naranja a la naturaleza y el verde a la patria.

El petob

Haciendo juego con el quexquémitl está petob, tocado de hilos de estambre que va trenzado con el cabello, desde la nuca hasta la frente.

El petob refleja el estado civil de la mujer que lo porta. Entre los más usados está rojo, rosa, naranja y verde.

Si la mujer esta soltera el tocado o petob llevará sólo las tonalidades verde y rosa.

Cuando la mujer es desposada, se agregan los estambres de color rojo y naranja.

Además, si la dama es viuda puede portar los colores que desee.

El atuendo huasteco se complementa con la falda de enredo llamada lacbé o lakap.

Por último, se suma  la imprescindible bolsa pequeña de tela nombrada talega en colores fosforescentes.

Gudelia Cruz Aguilar, Técnico académico del Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, señaló que:

“Es un orgullo portar esta prenda y más cuando uno mismo lo ha bordado, el quexquémitl es como un libro abierto que refleja parte de la vida de quien lo porta”, afirmó.

Con información de: biomasdigital

 

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