El piloncillo: producto potosino

Seguramente cuando escuchas la palabra piloncillo se te hace agua la boca tan solo al imaginarte su inconfundible sabor.

Éste manjar empezó a elaborarse en México después de la llegada de los españoles, justo cuando estos trajeron los trapiches o molinos.

Una vez teniendo los instrumentos para elaborarlo, nuestros antepasados hervían el jugo de la caña de azúcar obtenida de la melaza que se solidifica en moldes o envuelta en palmas ¡y listo!

El manjar forma parte también de diversas gastronomías de Latinoamérica y algunas de Asia, pero ninguna como en México.

Curiosamente gran parte de la tradición de la República se le debemos a San Luis Potosí.

¿Por qué? 80% del producto se elabora de manera artesanal en tierras potosinas, sobre todo en Tanlajás y Aquismón.

Por lo tanto, estos municipios potosinos nos ayudan a obtener el piloncillo rico en vitamina B1, B2, B6 y C.

Además contiene minerales como cobre que ayuda contra la anemia y osteoporosis, calcio para sanos huesos, fósforo para la sangre y hierro para producir hemoglobina.

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