La primera piloto aviador de México era potosina

¿Sabías qué la primera mujer mexicana en ser piloto aviador fue potosina?

No muchos conocen a María Marcos Cedillo, sin embargo su historia es digan de contarse.

La potosina fue la primera en recorrer los cielos de su propio país con menos de 30 años.

María nació en 1900 en el Ejido de Palomas en el llamado municipio de las dos mentiras, Ciudad del Maíz.

Es probable que fuera la lucha rural previa a la revolución la que forjó su carácter osado, misma que la llevo hasta los cielos.

No todo fue miel sobre hojuelas para María, pues tuvo que enfrentarse al machismo latente que no le permitía perseguir sus sueños.

Sin embargo, después de conocer a Florence Burnes piloto estadounidense en 1930, su destino fue claro.

Así ingresó a la primera Escuela Civil de Aviación en San Luis Potosí, fundada por Saturnino Cedillo, su hermano.

Cuenta la leyenda que a pesar de que fue su hermano el que instauró la Escuela de Aviación, odiaba este invento.

Él las calificaba «máquinas del infierno”, por lo que María con humor llamó a su nave, un avión biplano 549K  «Ángel del Infierno».

La caída de María

Lastimosamente, los tres años de experiencia en el aire de la potosina no lograron contrarrestar los fuertes vientos.

Así, el 5 de junio de 1933 la piloto se estrelló en la loma Los Valentinos, exactamente donde ahora se levanta el Asta Monumental.

Asta monumental en honor a María Cedillo

 

Se dice que el general Cedillo cabalgó día y noche desde su cuartel en la sierra para arribar a la capital potosina con el afán de darle el último adiós a su hermana.

Al llegar al sitio, su hermano furioso y en llanto descargó todo su revolver en los restos de «El Angel del Infierno».

La leyenda cuenta que el odio de Cedillo por los aviones le persiguió el resto de su vida.

Por ello, en diciembre de 1938, cuando las fuerzas del general se vieron asediadas por los federales luego de que se rebelara contra el gobierno cardenista, Cedillo prefirió huir en automóvil.

Al parecer sus tropas tenían dos aviones listos y suficiente tiempo para poderlos abordar y escapar de ahí.

Pero el odio y miedo del general lo hizo huir en un auto en medio de la noche, llevándose solo en sus manos el collar de su hermana María Marcos.

En la actualidad, los restos de la piloto descansa en el panteón de El Saucito y presuntamente los restos del avión fueron enterrados en la zona por órdenes del general.

Con información de: Plano Informativo

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