El atole de Teja: Elixir de Cerritos y Guadalcázar

Definitivamente una de las bebidas favoritas de todos los mexicanos es el atole.

Muchos esperamos que los últimos meses del año se acerquen para poder degustar este elixir.

De origen prehispánico, éste es típico de los países de Centroamérica.

El nombre de la bebida proviene del nahuatl atolli que significa aguado.

Originalmente era una cocción azucarada de harina de maíz en agua, en proporciones tales que al final de la cocción el resultado tenga una moderada viscosidad y un cierto espesor.

Con el tiempo se le fueron agregando ciertas especies aromáticas, como el cacao, vainilla, canela o anís.

Además se endulza con piloncillo, aunque también se usa azúcar o miel y si se le agrega chocolate se le llama champurrado.

En conclusión existen miles de maneras de preparar un atole, sin embargo nada se compara al sabor del atole de teja.

Este es característico de los municipios de SLP, especialmente de Guadalcázar y Cerritos.

De todos los atoles, éste es el más popular en las kermeses y fiestas encontrándolo en las plazas por las noches.

La peculiaridad de este atole es que es elaborado con semilla de girasol, misma que es cocida, triturada y mezclada con harina de maíz hasta que no queden grumos.

Posteriormente a la mezcla se le vacía agua o leche, y se pone a hervir junto con la canela y el piloncillo.

Tras un par de minutos la tradicional bebida esta lista para ser degustado con su tradicional compañero: los tamales.

 

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